Barcelona, 10 de diciembre de 2008
Querida Carmen,
Hoy amaneció lloviendo en Barcelona. He decidido empezar esta sección de epistolario incompleto hablando del tiempo, porque en realidad no sabía muy bien por dónde empezar. Miento. Sabía que quería empezar por ti por un motivo claro: estabas en el big bang de esta idea, recuerdo que fuiste el primer SÍ a la colaboración incondicional. Hoy revisé el blog y marcaba la fecha del 12 de junio de este año. Este sábado se cumplirán (cuento con los dedos sobre mi labio: junio….julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre) 6, seis meses, desde que puse la primera piedra de este proyecto hasta el momento en que me decido a arrancarlo. Durante este tiempo me han pasado muchas cosas: cambios geográficos y emocionales en suma. Tú ya sabes, ya me has oído llorar el sur suficiente. Ahora que ya ando más recto, que casi ya no golpeo las paredes con mi balanceo y no tengo que quitarme los restos de la cal en la ropa, puedo encontrar la paz mínima para empezar tímidamente.
Agradezco muchísimo que me enviaras tu libro [Minimás. Baile del Sol. 2008]. No sé por qué sabía que me iba a gustar mucho. Quizás porque hemos hablado por teléfono mientras se gestaba, quizás porque sabía que algunas de las Minimás salían de los correos que me enviabas y eso convierte la lectura en algo especial, cómplice, partícipe en cierto modo. Todo lo que escribes eres tú, ya lo sé, pero estos relámpagos, latigazos, caricias, mordiscos, truenos, gritos, susurros, pequeños orgasmos, son carmela en estado puro, así, concentradita, como recién duchá. Admiro tu capacidad de síntesis, el sentido del humor, el arte trianero que emanan las minimás. Me gustas también cuando escribes mirándote al espejo, probablemente desnuda, y te dices, te nombras, te lloras o te persignas. Me gustas cuando celebras la vida y la encuentras, sin querer – viene a ti – en cada pequeña cosa que sucede a tu alrededor. Y cuando te enfadas me gusta. Te sale la mala leche y arremetes, francotiradora, contra todo lo que detestas. Es un gran libro, Carmen, te felicito.
Ya me contarás en qué andas, qué tal lo de ES-CAR-CHA (por cierto, geniales las fotos que me enviaste), qué planes tienes, cómo va tu vida de liberada, ya sabes…
Espero respuesta con impaciencia y déjame agradecerte el lujo, el tiempo.
Un abrazo enorme
Ventu
